Encuesta con Jule García, artista clown

«Cambio en el momento en que me pongo la nariz roja»
‘Danzaju’, el personaje que ha creado esta ‘clown’, es tierno y apela a las emociones del público

CLOWN. La nariz roja convierte a Jule en 'Danzaju'. / F. GÓMEZ

01.06.08 –
LUCÍA MARTÍNEZ ODRIOZOLA l.m.odriozola@diario-elcorreo.com

Su nombre es Jule García, pero quienes la hayan visto actuar la identificarán antes por su nombre artístico, ‘Danzaju’, que es como se llama cuando se pone la nariz roja de payasa.

-Dígame, ¿se puede vivir de esto?
-Profesionalmente he trabajado mucho las ‘clownclusiones’.
-¿?
-Son interpretaciones que realizamos después de intervenciones en congresos y jornadas. Preparamos un número improvisado, de unos 20 minutos, sobre el tema que ha tratado el conferenciante.
-¿Qué tipo de congreso?
-De todo, de medicina, bomberos, electricistas…
-Veinte minutos. Se necesita ingenio, ¿no?
-Es más cosa de entrenamiento, para adquirir recursos.
-¿Qué hacen en Payasos Sin Fronteras?
-Yo, por ejemplo, estuve tres años en Guatemala desarrollando un proyecto de formación y de trabajo social desde la risa.
-Usted es payasa.
-Lo soy.
-La palabra tiene una acepción ofensiva: persona poco seria.
-Aquí, sí.
-¿Aquí?
-Sí, en España. Tanto en francés como en inglés se dice ‘clown’ y preferimos usar esa palabra. Yo, sobre todo, porque vengo de la escuela francesa. Pero también reivindicamos la palabra ‘payaso’. Hace años hicimos una protesta porque en un anuncio se pretendía vender un producto con la frase ‘No hagas el payaso’. Convocamos concentraciones y logramos que lo retiraran y pidieran disculpas. Entonces, vimos la gran fuerza de esta máscara, que es además la más pequeña del mundo.
-¿Se refiere a…?
-La nariz roja.
-¿Cómo es un payaso?
-La que yo trabajo, ‘Danzaju’, es un ser muy tierno, emocional, que transmite lo que siente, vive el fracaso pero para superarlo, no busca los problemas pero, si se los encuentra, son un regalo para ella, porque puede solucionarlos.
-¿El payaso debe provocar risa?
-Debe emocionar y la risa es una emoción más. La tarta torta, las caídas… son recursos fáciles para hacer reír, pero carecen de inteligencia. Yo busco conectar desde dentro. Incluso la tristeza emociona, porque no es dramática. El clown no llega a dejar que el drama caiga al suelo.
-¿Trabajan en solitario?
-De todo. Yo llevo al público temas sociales a través del juego, de la curiosidad, de la búsqueda, de la vivencia… El clown es sincero.
-O sea que no siempre encontramos al payaso tonto y al augusto…
-No es mi escuela y no creo en ello.
-¿Por?
-Porque usa recursos facilones, como provocar la risa con un tropezón o una caída. Otra cosa es que el clown se tropiece y lo incorpore al número. También puede aprovechar el hecho de que alguien entre o salga de la sala.
-Se trata de interactuar.
-Sí, porque el público está vivo.
-¿Es cierto que todos los públicos de un pueblo son iguales?
-No, para mí es nuevo cada vez, distinto y único. El comienzo de la comunicación entre el clown y el público es muy importante, porque de eso dependerán las relaciones posteriores.
«La risa cura»
-¿Qué públicos son buenos?
-La gente mayor me encanta porque interrelacionan mucho: dicen cosas, se ríen en alto, confirman, se lamentan…
-¿Y los niños?
-También, si la historia les engancha, participan al 100%. Si no se enganchan, se levantan, molestan a los de al lado o al propio payaso…
-¿La mujer incorpora algo distinto?
-Somos diferentes. Las mujeres aportamos la feminidad y todo lo que representamos en la vida social se puede trasladar. Las mujeres tenemos un tipo de ternura, somos más emocionales y nos cuesta menos representar esas emociones. Lo bueno del clown es que se transforma.
-¿Puede explicarlo?
-Yo he retomado cosas que tenía olvidadas. Hay que ser totalmente verdadero. El clown sabe levantarse de un fracaso, es curioso y tiene su propia lógica, que nada tiene que ver con la humana.
-¿Qué pasa cuando usted está pocha?
-La energía clown es muy positiva, porque siempre ve lo bueno. A veces he salido a trabajar teniendo un día malísimo y en el momento en que me pongo la nariz, me transformo. Me estaba acordando de la aportación de la mujer…
-¿Y?
-Tenemos un espectáculo, ‘Hijas de su madre’, en el que hablamos de la mujer, de sus necesidades, sentimientos y autocrítica.
-¿Quién ha sido el mejor payaso de la historia?
-Oh, hum… Charles Chaplin. Cuando era pequeña, fueron importantes los payasos de la tele. Me gustaban y ahora que lo pienso veo que su espectáculo era respetuoso.
-¿No siempre es así?
-En el mundo del espectáculo hay gente que no respeta al público. Usar al público está prohibido.
-Cuente, por favor, su experiencia con gente enferma en hospitales.
-Es un proyecto voluntario y me encanta. La risa, está comprobado, cura y ayuda a la rehabilitación. Nosotros les sacamos la risa, y la endorfina anima.
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